Tuesday, June 26, 2007



POEMAS DE ANTAGÓNIKA





Quiero volver a ser un animal

Noche.
Silencio inusual.
El y yo.
Calor.
Velas.
Dos cuerpo casi desnudos.
Nunca tan animal.
Besos salados.
Más calor.
Enésima ducha reparadora. Pero de a dos.
Nos besamos. Nos mojamos.
Silencio.


La Salvaora




estás en una cama en calzones, cambiando canales a un ritmo frenético
es mayo, abril o agosto, nesto interesa
el insomnio te hace trabajar la cabeza y pensar en tu vida
tragas agua de una botella que ha estado ahí hace días
es otra de esas noches en que tu mente hace un revival
de grandes momentos y de estrepitosos fracasos
meditas sobre los minos que pasaron por tu vida:
morenos, rubios, punks, chatos, locos
depresivos, fáciles, difíciles, con plata, independientes
chistosos, estupidos, inteligentes
amantes de cine, teatro, radio, psicología, de facultad publica y
privada
carismáticos, alegres, risueños, dulces, tiernos, buenos, malos,
falsos
silenciosos, escandalosos, viciosos, fotogénicos
responsables, histéricos, provocativos, con padres divorciados
de 16 a 26, emos, alternos, jipis, fumones, pasteros
heroinomanos, altos, con lentes de marco negro, tatuados, con piercings
de Antofagasta, Mejillones, Santiago, Rancagua, Zaragoza, Buenos Aires, Australia,
gringos y algún que otro barrio marginal
vegetarianos, alcohólicos, sexopatas, masoquistas, fotógrafos,
pintores, escritores, con trabajos de mierda, pajeros, mentirosos
adictos al cigarrillo, los libros, las tangas, las pastillas y el
vino de uva, fóbicos. retraídos, de besos húmedos.
Lindos.
De cada uno aprendiste algo
hasta el mas pasajero
te dejo algo metido ahí dentro tuyo.
sonries, lo miras
y mientras el reflejo de la tv le ilumina la cara
te preguntas:
¿en que categoría te pondrá el?
no hay respuesta.
tomas un trago de la botella añeja que reposa en el velador
un liquido amargo y caliente pasa por tu garganta
sacas su mano de tu pecho
lo tapas con la sabana
apagas las luces
e intentas dormir.
mientras,
el sol de la mañana
se cuela por la ventana
y el día comienza
a la misma hora de siempre.
Y en el mismo canal



Yo también puedo ser mala

"El idealismo es el último lujo de la juventud"

Fuck off!

¿Qué es ser malo? ¿Bajo qué parámetro se basa la "maldad"? ¿Robar es malo? ¿Y si es por caridad? ¿Con complejos de Robin Hood? "quitarle a los ricos para darle a los pobres" ¿Es malo matar? ¿Y si a quién mataste se violó a tu hijo/a? ¿Es malo fumar delante de un anciano? ¿Y si el anciano tose por sólo hueviarte? ¿Es bueno ilusionar a alguien? ¿Sólo por qué en ese momento te sentías sólo? ¿O es una buena acción por lástima? ¿Es malo tener relaciones con alguién si ésta no quiere? ¿O estará malo que se niegue a tu libertad sobre las cosas? ¿Es malo dar limosna para ayudar a los necesitados? ¿O es malo que aquellos necesitados se aprovechen de tu caridad para novalerse por si mismos? ¿Eres malo? ¿Bajo que argumentos? ¿Puedo ser mala también..?.

Eso pensé.


- ¿Te consideras una persona mala?
- Uhm. La verdad sí. ¿Por qué?
- Estaba pensando una huevada. Entre otras cosas, ¿Sabes cual fue tu artimaña más cruel
entre otras?
- ¿Cual?
- Una vez, hace mucho tiempo. Hiciste que me enamorara de ti.

Sunday, June 24, 2007

ESTÁ CANTANDO MEJOR QUE NUNCA


Un mito llamado Gardel, fenómeno que crece de generación en generación desde hace 72 años, tras el terrible accidente en el que muere, en Medellín, Colombia.

Su voz única, intemporal va envolviendo en bruma y misterio, desde donde se arma la magia de su presencia vigente.

Ha quedado en nosotros su imagen familiar y querida más al fondo de nuestras retinas. Diariamente en todos los sitios del mundo en el que las notas del tango se acrecientan, está en todas partes, CARLOS GARDEL.


EL CASO ES GANAR DINERO

EEUU planea crear un sumidero de dióxido de carbono (CO2) en las aguas del Pacífico


inSurGente (J.L).- No es ciencia ficción pero merecería serlo, lean sino. Una empresa de EEUU trabaja en un proyecto para cercar 10.000 kilómetros cuadrados de Océano Pacífico y que sirva como sumidero de CO2. El gobierno de EEUU ya ha anunciado, por activa y por pasiva, que no contempla cumplir con el Tratado de Kioto ni acomodar su economía capitalista depredadora para hacer un mundo más sostenible, así que no es de extrañar que surjan empresas como Planktos que intenten lucrar con el dióxido de carbono, por increible que parezca. En "Leer más", la idea de la mentada empresa.
Agencias/inSurGente.-
La organización ecologista Greenpeace criticó hoy el intento de Estados Unidos de avalar ante un grupo de expertos de una veintena de países, reunidos en Galicia, un proyecto comercial destinado a convertir una zona de las aguas del Pacífico en un sumidero de dióxido de carbono (CO2).
El experto en temas de investigación en laboratorios de Greenpeace Internacional David Santillo indicó que los representantes de EEUU han presentado una propuesta destinada a probar en una zona próxima a las islas Galápagos un sistema destinado a favorecer la multiplicación de algas para absorber el CO2 de la atmósfera, una iniciativa que calificó de 'preocupante'.
El plan, según Santillo, fue presentado en la reunión que celebra desde el pasado lunes 18 en Santiago de Compostela el grupo científico del Convenio para la prevención de la contaminación marina y el vertido de desperdicios y otras materias, que entró en vigor en 1972.
El citado proyecto, que pretende llevar a cabo la empresa estadounidense Planktos, es un 'experimento para fertilizar unos 10.000 kilómetros cuadrados' consistente en 'inyectar hierro' en las aguas para favorecer la proliferación de algas que atraen el CO2 de la atmósfera.
Ese proyecto, que pretende contribuir al reducir a la presencia de dióxido de carbono en la atmósfera, el principal causante del recalentamiento global, aspira a ser un primer paso para generalizar la aplicación en una zona más amplia.
La citada empresa estadounidense espera que las autoridades de su país puedan convencer a otras naciones para obtener las autorizaciones pertinentes, que dependen precisamente del citado Convenio de carácter internacional y que ha sido suscrito por más de ochenta Estados.
El experto de Greenpeace Internacional, que participa hasta el próximo viernes 22 en las reuniones del grupo científico de ese convenio, señaló que 'ya ha habido investigaciones efectuadas en los últimos veinte años y varios estudios' sobre el efecto de absorción del CO2 de las algas, pero advirtió que el resultado de ese tipo de 'fertilización marina' puede ser 'impredecible'.
Añadió que 'no hay garantía alguna de que las algas absorban el CO2 de la atmósfera' y advirtió de que ese experimento 'puede tener un impacto negativo para el medio ambiente'.
Santillo apuntó que Planktos había previsto inicialmente utilizar en ese proyecto un barco con pabellón estadounidense, pero señaló que representantes de esa empresa indicaron recientemente a Greenpeace que 'todavía no lo habían decidido'.
Añadió que Greenpeace sospecha de que Planktos pueda 'utilizar algún barco de un país que no sea un Estado parte del Convenio de Londres'.


Sunday, June 17, 2007




LABIOS SUPERIORES Bar Unión,


donde el lomito es un poema de Teillier

La Unión Chica: Nueva York 11


César Fredes

Una suculenta y económica batería de sándwiches (lomitos, arrollados, Barros Luco) no es poca cosa para valorizar la calidad de un bar-restaurante, aunque éste aparezca como vetusto y venido a menos desde el punto de vista de su infraestructura. Menos si en ese bar-restaurante pasó metafóricamente los últimos años de su vida Jorge Teillier, uno de los mejores y más entrañables poetas chilenos de todos los tiempos, cosa que no es poco en un país de poetas como el nuestro.
Teillier había nacido en Lautaro, como su amigo –y nuestro amigo– el Huacho Canobra, ingeniero y ajedrecista notable. Juntos cantaron muchas veces el “Himno de los poetas de Lautaro”, que era una declaración de principios:
“Los poetas de Lautaro son unos buenos muchachos, aunque tienen el defecto de ser un poco borrachos”.
Aunque el Huacho trasnochaba, cantaba, bailaba y tocaba el violín, tenía un defecto inverso al que declaraba: no bebía, que nadie es perfecto. Teillier, en cambio, bebía parejito, es decir, todos los días. De eso y de penas de poeta se murió hace algunos años, en sus cuarteles de invierno, por La Ligua.
Pero antes, durante varios años, Teillier calentó la silla en un rincón, a la entrada del Bar Unión, La Unión Chica o Don Wenche, como se denomina indistintamente este boliche. Con media docena de amigos, poetas casi todos, rebajaba muchas botellas de tinto barato desde la hora del crepúsculo hasta bien entrada la alta noche.
¿Por qué se aquerenció Teillier? ¿Qué designio lo llevó a instalarse por años en La Unión Chica y no en otro lugar?
Seguramente fue la misma suma de factores que aún sigue llevando por allí a infinidad de parroquianos. Es barato, es tranquilo, está muy central –en las costillas del otrora opulento Club de la Unión– y nunca estos ojos han visto allí una pelea o un bochinche. Los viejos clientes, en su mayoría, van a tomarse una caña tranquilos o a comer a mediodía un puñado de platos de raíz española: callos, cocido, cabrito al horno.
Antiguamente, en vida de don Wenche –un español laborioso y buena gente que se llamaba Wenceslao Álvarez–, los callitos a la española eran realmente buenos, y se exhibían en el mostrador en grandes fuentes rectangulares y temblorosas debido a la gelatina que les cedían las patitas de ternera. Ahora, sin embargo, las guatitas y el cocido madrileño, en el que incurrimos por última vez hará unos cinco años –cuando el viejo crack del periodismo radial que es Mario Gómez López nos invitó porque el sobre del sueldo le molestaba en el bolsillo– ya no son los mismos. Les han echado la cundidora.
Pero el lomito de chancho en marraqueta no sólo sigue siendo bueno, sino que, en estos tiempos de tanta comida chatarra, adquiere ribetes épicos. El mismo lomito no es –porque el magnífico cilindro porcino de carne asada y casi blanca ya no se corta en gruesas tajadas de un centímetro, de las que se introducían tres o cuatro en la marraqueta abierta–, pero no importa. Sigue siendo notable, delicioso. Afirma José, un sanguchero joven, diestro y vivaracho, que el lomito sigue asándose al horno, pero que después se rebana delgadito, muchas veces, y se mantiene caliente en una lonchera con agua y jugo de la cocción. Desde allí, con un tenedor, extrae José una porción generosa de carne tierna, jugosa, sin grasa y extremadamente rica, que deposita entre las tapas de la marraqueta crujiente.
El sándwich lo completa una porción también abundante de palta molida, sabrosa y fresca, que llega hasta la mesita de mantel menesteroso y aportillado con una caña de tinto, que allí las copas no se usan.
“¿Qué vino me está dando?”, inquirimos al viejo mesero que nos atiende con automatismo. Y cuesta entenderle el balbuceo sumario y casi fastidiado: “¡Garzón, garzón!”, e indica con el dedo una viejísima etiqueta del Santa Carolina más barato, aquel de los años ’50 en que un viejo camarero, de esmoquin y rulito cayendo sobre la frente, avanza trayendo una bandeja, una botella y una copa de un Carola que creíamos desaparecido, y que surge desde la bruma de nuestros recuerdos infantiles.
El Santa Carolina “garzón” está rico, frutal y equilibrado, y el lomito es un poema rotundo y rokhiano. Y el otro poema, de Teillier, es la cuenta: 2.150 pesos por todo.
No es por nada, pero sándwiches como éste, y a este precio, en Santiago ya no se encuentran.

Monday, June 11, 2007



Chile carece de leyes para su protección
Glaciares desprotegidos
La minería es la principal amenaza de las mayores reservas chilenas de agua dulce, seguida del recalentamiento global.

Daniela Estrada

Chile posee la mayor cantidad de reservorios de agua dulce de América del Sur, los glaciares, pero no tiene leyes para protegerlos. Parlamentarios, agricultores y ambientalistas reclaman una legislación que llene ese vacío.
Esas reservas son masas de hielo perenne, formadas por acumulación de nieve, que fluyen hacia alturas inferiores por su propio peso. Se ubican en zonas cordilleranas y son fundamentales para la estabilidad del ambiente y del clima, los asentamientos humanos y actividades como agricultura y generación eléctrica.
En Chile se identificaron mil 751 glaciares, que cubren 16 mil 860 kilómetros cuadrados, 65 % de la superficie de los hielos sudamericanos que abarcan unos 25 mil 700 kilómetros cuadrados. Pero se calcula que falta explorar otros cinco mil kilómetros cuadrados.
Setenta y siete por ciento del agua dulce del planeta está congelada en polos o en glaciares montañosos, afirma el Global Water Partnership. América del Sur posee 28 por ciento de ese recurso.
La Perspectiva Global sobre el Hielo y la Nieve, presentada el lunes 4 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, confirmó que glaciares de todo el planeta retrocedieron por el recalentamiento planetario.
Los científicos creen que la causa más probable del cambio climático es la acumulación atmosférica de gases de efecto invernadero emitidos por actividades humanas. En 2000, un estudio de la Universidad de Chile estableció que 87% de una muestra de 100 glaciares estaban en retroceso por el aumento de temperaturas. Preocupan especialmente las reducciones detectadas en los hielos patagónicos, que concentran más de 60% de los sudamericanos, excluida la Antártica.
Minería
Pero en Chile, los glaciares también peligran por la actividad minera, principalmente en la zona norte. Se estima que estos hielos contribuyen con más de 60% al caudal de los ríos en años secos.
En abril, funcionarios del Gobierno que sobrevolaron tres glaciares de la nortina Región de Atacama, que vive una compleja situación hídrica, detectaron que en ellos se habían practicado caminos y zanjas de prospecciones mineras. Según la Dirección General de Aguas (DGA), el río Copiapó, alimentado por estos glaciares, está sobreexplotado. Su oferta media anual es de cuatro mil litros por segundo y su demanda es de cinco mil 500.
La ecologista Sara Larraín explicó que el interés por proteger los glaciares surgió tras la primera aprobación al controvertido proyecto aurífero andino de Pascua Lama, en la frontera chileno-argentina, de la trasnacional canadiense Barrick Gold Corporation.
“En el primer estudio de impacto ambiental presentado por Minera Nevada, filial de Barrick, aprobado en 2001, no se declaró la existencia de (tres) glaciares” aledaños al yacimiento, afirmó la directora del no gubernamental Programa Chile Sustentable.
“Por denuncias de comunidades locales y organizaciones no gubernamentales, la empresa se vio obligada a presentar un nuevo estudio, donde sí aparecieron los glaciares” que alimentan sistemas de regadío de 70 mil pequeños productores agrícolas del valle del Huasco, también en Atacama, acotó.
Pero el segundo estudio de Barrick planteaba la necesidad de remover los glaciares Toro I, Toro II y Esperanza para explotar el yacimiento de oro y plata a cielo abierto. El proyecto fue aprobado en febrero de 2006 a condición de no remover los hielos.
Aunque el inicio de la construcción está previsto para septiembre, la DGA ya detectó significativas mermas en los glaciares debido a las obras preliminares.
En mayo del año pasado, cinco senadores oficialistas y opositores presentaron al Parlamento un proyecto sobre valoración y protección de glaciares.
Mientras, el Programa Chile Sustentable y la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) redactaron otro anteproyecto, rechazado por la Sociedad Nacional de Minería, pues “la Ley de Bases del Medio Ambiente da garantías suficientes para la protección de los glaciares, y es preferible estudiar caso a caso”, dijo entrevistado para este artículo el presidente de la SNA, Luis Schmidt.
En octubre, el anteproyecto fue entregado al gobierno de Michelle Bachelet con la intención de obtener su patrocinio. Si esto no es posible, sus proponentes piden que se trate con urgencia el texto que está en el Senado, al que ya se han añadido aspectos contenidos en la iniciativa de ecologistas y agricultores.
Ambos textos establecen actividades permitidas, restringidas y prohibidas en los glaciares. También proponen crear un consejo nacional, de representación público-privada, que deberá crear un registro oficial, controlar su estado y elaborar normas de conservación.
Larraín cree que la industria minera -en particular la estatal Corporación Nacional del Cobre, responsable de la mayor parte de los ingresos chilenos y acusada de dañar un glaciar en el centro del país- ejerce mucha presión contra el anteproyecto no gubernamental.
El director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, Lucio Cuenca expresó para este artículo su temor de que se termine aprobando un “mal proyecto” que legalice la destrucción de los glaciares.

Sunday, June 10, 2007

EL HORIZONTE DE LOS CERDOS




Acaba de ser nombrado miembro de la Academia de las Artes de Berlín y aquí el polémico pensador alemán habla de “Ira y tiempo”, su último libro, de la privatización de la izquierda y de la indignación como motor averiado de la sociedad.


Por Ronald Pohl y Klaus Taschwer

–La ira, el tema de su último libro, ha sido también un tema con ocasión de la formación del Gobierno en Austria: funcionarios estaban enojados, estudiantes salieron a las calles. ¿Cómo interpreta usted estos fenómenos?
–¡Estos movimientos de ira como los descritos aquí no deben ser, dicho sea de paso, de ninguna manera rechazados! La figura central del moderno proyecto del mundo –el ciudadano mismo– no podría en absoluto estar concebido como un sujeto incapaz de indignarse. Ya dijo Aristóteles: quien no es capaz de tener ira, tampoco puede ser parte de una comunidad política. Si uno no se indigna con lo que no está bien en la comunidad, uno no puede llegar a ser un ser político. Pero uno también puede ver estos fenómenos mencionados por ustedes como simples señales de decadencia de la socialdemocracia.
–¿Hasta qué punto?
–Cuando los estudiantes recuerdan al futuro Canciller su promesa electoral y él responde: estos protestantes son solamente una pequeña minoría de radicales, de modo que eso demuestra algo del cambio estructural de la política, la cual está adaptándose totalmente a las aclamaciones por parte del pueblo. No cabe duda que la socialdemocracia no es en ningún caso un partido de estudiantes, puesto que los estudiantes que quieren estudiar gratis son, desde el punto de vista sociológico, los privilegiados del mañana.
–Usted describe la ira, en su voluminoso ensayo, como elemento fundamental de la antigua cultura occidental.
–Cuento en mi libro la historia de las economías de la ira –desde la antigüedad, pasando por la cristiandad, hasta el comunismo y la actual sociedad de consumo–. Ahí se demuestra hasta qué punto esta emoción es capaz de someterse a una metamorfosis y con qué profundidad ella está entrelazada en la construcción original de la sociedad cívica. De hecho, en la vida política se trata siempre de la composición de dos energías: por un lado, una forma de “erotismo civil”, que se origina a partir de la alegría del concierto de los hombres, quienes organizan sus circunstancias de vida en forma conjunta. Por otro lado, un componente de orgullo e ira, sin el cual uno no puede imaginarse la representación de los intereses y la lucha por las condiciones justas. En la antigüedad clásica se describió de un modo bastante positivo el aspecto de enojo de la sique política. En cambio, el factor Aquiles, es decir la codificación heroica –de ímpetu luchador del “thymós”–, la hemos dejado, por necesidad, detrás de nosotros. Entre europeos no existe más un “romanticismo de la fiera”.
–Con todas las aprensiones propias de la modernidad, las que con toda razón hemos atribuido a los impulsos “heroicos”, ¿no estamos acaso siendo, en cierto modo, estafados en el pathos de la “auténtica” agitación de la ira?
–Abrigar ira es indispensable para la civilización política. Para eso lo crudo se pone al servicio de lo refinado. La ira y el ideal forman una alianza energética.
–¿No tendríamos que hablar en nuestra cultura más bien de un “adormecimiento” de las correspondientes emociones?
–La sique capitalista no se rige por el orgullo, sino por la avidez. En la polaridad del Eros-Thymos de la cultura occidental, hoy día el Eros está claramente más acentuado. Esto llega hasta el extremo de que él mismo puede adoptar rasgos heroicos y excesivos: Eros significa avidez, y cuando la avidez es heroica quiere engendrar multimillonarios. El metabolismo mismo puede entonces convertirse en “performance” –los héroes de la avidez quieren comerse como animales, de un lado a otro, todos los cerros de pasteles del mundo y agotar sus fuerzas encima de todos los colchones.
–¿Dónde uno podría, por cierto, encontrar hoy día estas emociones thymóticas?
–Uno tiene que buscarlas en funciones marginales, porque las clásicas posibilidades de reunión en la izquierda tradicional no existen más. Ya la izquierda misma se ha transformado, en la postguerra, en un tipo de asociación de consumo. Durante su mejor época, la izquierda fue en sus tres troncos principales, el comunismo, la socialdemocracia y el anarquismo, mucho más un movimiento de orgullo que un órgano del consumismo. En esa época sacó provecho de su amenazador poder político. No olviden: soberano es quien puede amenazar con credibilidad.
–¿Qué quiere usted decir?
–Las adquisiciones sociales de la postguerra se hicieron en determinado contexto, cuando la socialdemocracia tuvo al verdadero comunismo como respaldo. Entonces, ella pudo amenazar sin que ella misma apretara el puño. En la raíz de su conciencia de poder estaba el mito de la huelga general –todas las piezas se inmovilizan si nuestro brazo fuerte lo quiere–. Sólo en este contexto la economía mixta de postguerra pudo nacer, y con ella el Estado social extremadamente desarrollado, el que ahora nosotros vemos disolverse. Los primeros que entendieron que el comunismo ya no tenía la capacidad de amenaza fueron los neoliberales ingleses a mediados de los años ’70. Margaret Thatcher introdujo el cambio que conduciría al capitalismo que realmente existe en nuestros días.
–La socialdemocracia tenía poco que contraponer a eso...
–La máquina de riqueza del capitalismo es, desde entonces, también aceptada como tal por la izquierda, mientras la cuota de redistribución permanezca suficientemente alta, para quitarle hierro a la cuestión social. En el siglo XIX, cuatro quintas partes de los hombres eran pobres, hoy día son entre el 10% y el 10%. El grupo de los relativamente contentos forma la gran mayoría, ese es el primer hecho sicopolítico del presente europeo. Más bien, ahora, se plantea la pregunta cómo uno puede tornar nuevamente descontentos a los relativamente contentos.
–¿Y eso cómo podría hacerse?
–El descontento no se suscita hoy día políticamente, sino en una forma consumista. Vivimos en la constante propaganda del habitar más bellamente y del vivir más dulcemente. Por medio de esta forma comparativa se moviliza el descontento. Por otra parte, se origina justamente en estas condiciones una tendencia para redescubrir el orgullo. Los hombres en la zona sobreasegurada no sólo quieren vivir al día, solamente, como cerdos en una comodidad sin horizonte. Los pudientes no pueden a la larga salvaguardar su autoestima si abandonan a su suerte el exterior reducido a la miseria. Existe mucha energía moral que no se despliega en el consumismo.
–Pero con eso usted no habla de los eventos de beneficencia, donde gustosamente las ricas celebridades se muestran.
–Naturalmente la primera emoción es reírse de eso. En una segunda mirada el asunto se presenta diferente. ¿Qué otra cosa puede hacer hoy día un tal pobre hombre rico? Uno puede considerar el sistema de eventos de beneficencia también como parte de un renacimiento thymótico. Eso conduce a que uno se interese por las formas de vida, a través de las cuales uno puede caminar con la frente en alto. Eso implica hacer algo con su fortuna que esté más allá de la avidez. El primer paso en este más allá es, muchas veces, coleccionar arte. Si bien, en eso, uno todavía huele el establo vecino, porque el arte es para muchos sólo una inversión alternativa. Sin embargo, la apertura hacia el arte es un paso correcto.
–¿Hasta qué grado de ira es “capaz” de llegar usted?
–Para un autor como yo, el cual está fuertemente influenciado por Nietzsche, es claro que el análisis de los resentimientos es el punto de partida. De ahí resulta un imperativo claro: vive siempre de la forma en que tú no acumules ningún resentimiento. Por lo tanto, la ética y la dietética se unen.
–¿Qué tanto lo han enojado las reacciones después de su discurso del Parque humano?
–En aquel entonces entendí que no se tratará nunca de hacer el papel de la víctima, cuando uno tiene el 95% de la prensa en contra. En la balanza, el temporal de entonces fue para mí una experiencia valiosa. Aprendí que uno puede mantenerse como individuo con pocos aliados. Uno también puede decirlo con Nietzsche: “En el ataque se encuentra un juego sonando”.


Thursday, June 07, 2007

El terrorismo y su definición George Orwell y el poder del lenguaje

Stephen Lendman
Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Es probable que ninguna palabra defina o coloque mejor el acento sobre la presidencia de Bush que “terrorismo” a pesar de que su gobierno no fue el primero en explotar ese término tan emotivo. Solemos explicar lo que “nos hacen a nosotros” para justificar “lo que les hacemos a ellos,” o planeamos hacerles, siempre formulado engañosamente en términos de intervención humanitaria, promoción de la democracia, o de llevar a otros los beneficios de la civilización occidental lo que Gandhi consideró como una buena idea cuando una vez le preguntaron al respecto.Ronald Reagan lo explotó en los años ochenta para declarar la “guerra contra el terrorismo internacional” refiriéndose a éste como el “azote del terrorismo” y “la plaga de la época moderna.” Era obvio que lo que planeaba era lanzar su guerra terrorista por encargo de la Contra contra el gobierno sandinista democráticamente elegido de Nicaragua y contra la resistencia del FMLN contra el régimen fascista respaldado por EE.UU. en El Salvador, tal como lo hizo George Bush librando sus guerras de agresión después del 11-S.Es una artimaña fácil de realizar, y los gobiernos la utilizan todo el tiempo porque siempre funciona. Se asusta suficientemente al público, y acepta casi cualquier cosa pensando que es para proteger su seguridad cuando, en realidad, la conducción de guerras de agresión y la violencia auspiciada por el Estado tienen el efecto contrario. Las actuales guerras de Bush unieron a prácticamente todo el mundo contra EE.UU., incluyendo a una resistencia activa que ataca cada vez más todo lo que sea estadounidense.George Orwell conocía el poder del lenguaje antes de que la era de la televisión y de Internet lo acentuara exponencialmente. Explicó con qué facilidad el “doble pensamiento” y la “neolengua” nos pueden convencer de que “la guerra es paz, la libertad es la esclavitud, y la ignorancia es la fuerza.” También escribió: “Toda la propaganda bélica, todo el griterío y las mentiras y el odio, provienen invariablemente de (pollos halcones) gente que no combate (y) el Gran Hermano nos...” vigila para estar seguro de que entendamos el mensaje y lo obedezcamos.En 1946, Orwell escribió sobre “Política y el idioma inglés”: “En nuestra época, el lenguaje y los escritos políticos son ante todo una defensa de lo indefendible” para ocultar lo que se propone su utilizador. Así “Se bombardean poblados indefensos desde el aire, (y) eso lo llaman “pacificación’.” Y el presidente declara una “guerra contra el terrorismo que es, en realidad, una “guerra terrorista” contra objetivos específicos, siempre indefensos, porque ante adversarios capaces de ofrecer resistencia, matones como EE.UU., optan por la diplomacia o por otros medios políticos y económicos, sin llegar a un conflicto abierto.El término “terrorismo” tiene una prolongada historia, y la referencia a una “guerra contra el terrorismo” data de 100 años o más. El destacado historiador Howard Zinn observó cómo la frase es una contradicción: “¿Cómo puedes hacer la guerra contra el terrorismo, si la guerra es terrorismo (y si) respondes al terrorismo con (más) terrorismo... multiplicas (la cantidad de) terrorismo en el mundo?” Zinn explica que “los gobiernos son terroristas en una escala de enormes dimensiones,” y cuando hacen la guerra el daño causado excede infinitamente todo lo que pueden infligir individuos o grupos.También es evidente que los actos “terroristas” individuales o de grupos son crímenes, no declaraciones o actos de guerra. De modo que una reacción adecuada a los perpetradores del 11-S habría sido policial, no una excusa para que el Pentágono atacara a otras naciones que no tenían nada que ver.La “guerra contra el terrorismo” de George Bush comenzó en ese aciago día de septiembre cuando su gobierno no perdió un segundo antes de avivar las llamas del miedo de una nación en estado de choque, lista para creer casi cualquier cosa – verdadera, falsa o entremedio. Y lo hizo gracias a la exagerada enormidad del evento del 11-S manipulado para el máximo efecto político para el aventurerismo imperial agresivo planificado desde mucho antes, que su gobierno de la línea dura tenía pensado y que para lanzarlo necesitaba sólo “un evento catastrófico y [suficientemente] catalizador – como un nuevo Pearl Harbor.” Con los planes elaborados y listos, el presidente y oficiales clave del gobierno aterrorizaron al público con visiones de terrorismo identificadas una y otra vez según lo que se necesitaba para la guerra resultante, hasta llegar a la guerra global en su contra (GLOT por sus siglas en inglés), a la guerra prolongada en su contra, a un nuevo nombre que pronto vendría a reavivar un interés público cada vez más flojo y una creciente desilusión por dos guerras en el extranjero decepcionantes y perdidas.Muchos escritores, presentes y pasados, han escrito sobre el terrorismo con sus definiciones y análisis. A continuación mencionamos a cuatro destacados críticos políticos y sociales, pero comenzamos con una definición oficial para encuadrar lo que sigue:Cómo el Código estadounidense define el terrorismoBajo el Código de EE.UU., el “terrorismo internacional” incluye actividades que involucran:(a) “actos violentos o actos peligrosos para la vida humana que constituyen una violación de las leyes penales de EE.UU. o de cualquier Estado, o que constituirían una infracción criminal si fueran cometidas dentro de la jurisdicción de EE.UU. o de cualquier Estado;”(b) que tienen el propósito de:1) “intimidar o coercer a una población civil;2) influenciar la política de un gobierno mediante la intimidación o la coerción; o3) afectar la conducta de un gobierno mediante la destrucción masiva, el asesinato, o el secuestro; y(c) que ocurren sobre todo fuera de la jurisdicción territorial de EE.UU....”El Concepto Operativo para Terrorismo del Ejército de EE.UU. (TRADOC Pamphlet No. 525-37, 1984) abrevia la definición mencionada para que sea “el uso calculado de la violencia o de la amenaza de violencia para lograr objetivos que son políticos, religiosos, o ideológicos en su naturaleza... mediante la intimidación, la coerción, o infundiendo temor.”Eqbal Ahmad sobre el terrorismoAntes de su prematura muerte, el activista y erudito indio Eqbal Ahmad habló del tema del terrorismo en una de sus últimas conferencias en público en la Universidad de Colorado en octubre de 1998. Seven Stories Press publicó posteriormente su presentación en uno de sus libros breves de la Open Media Series, intitulado "Terrorism, Theirs and Ours." [Terrorismo, el suyo y el nuestro] Su conferencia, en su momento, fue profética a la luz de los eventos del 11 de septiembre, lo que hace que sus comentarios sean especialmente relevantes.Comenzó con la cita de un discurso en 1984 del Secretario de Estado de Reagan, George Shultz, en el que calificó al terrorismo de “barbarie moderna, una forma de violencia política, una amenaza para la civilización occidental, una amenaza para los valores morales occidentales” y más, mientras que en ningún momento llegó a definirlo porque eso “involucraría un compromiso con el análisis, la comprensión y la adhesión a algunas normas de coherencia” que no son consistentes con el modo como este país lo explota para propósitos políticos. También habría puesto al descubierto el largo historial de Washington en el apoyo a los peores tipos de regímenes terroristas en todo el mundo en Indonesia, en Irán bajo el shah, en Centroamérica, con los generales fascistas sudamericanos, Marcos en las Filipinas, Pol Pot y Sadam en sus peores tiempos, los actuales regímenes saudí y egipcio, Israel en los Territorios Palestinos Ocupados (OPT), y en el caso del pueblo de Grecia, que pagó un precio enorme, los coroneles griegos que EE.UU. llevó al poder a fines de los años sesenta, algo que la gente en ese país aún no nos ha perdonado.Ahmad siguió diciendo: ¿Qué es (por lo tanto) el terrorismo? Nuestra primera tarea es definir esa porquería, llamarla por su nombre, darle alguna descripción, otra que el “equivalente moral de (nuestros) fundadores de la nación (o) una ofensa moral a la civilización occidental.” Citó al diccionario Webster como una fuente que dice. “El terrorismo es un miedo intenso, avasallador... el uso de métodos aterrorizadores de gobierno o de resistencia a un gobierno.” Es simple, va al grano, justo, y Ahmad, la califica de una definición de “gran virtud. Se concentra en el uso de la violencia coercitiva... que es utilizada ilegalmente, extra-constitucionalmente, para coercer” diciendo que es verdad porque es lo que es el terrorismo, sea si es cometido por gobiernos, grupos, o por individuos. Esta definición omite lo que Ahmad considera que no corresponde – la motivación, sea justa o no la causa, porque “los motivos difieren, (pero) no importan.”Ahmad identifica los siguientes tipos de terrorismo:- El terrorismo de Estado cometido por naciones contra cualquiera – otros Estados, grupos o individuos, incluyendo a objetivos de asesinato patrocinados por el Estado;- El terrorismo religioso como ser cristianos y musulmanes asesinándose mutuamente durante las cruzadas papales; muchos casos de católicos matando a protestantes y al revés, como en Irlanda del Norte; cristianos y judíos masacrándose los unos a los otros; suníes matando a chiíes y al revés; y cualquier otro tipo de violencia terrorista inspirada o justificada por la religión realizando la voluntad de Dios como lo predica el Antiguo Testamente como código ético para un propósito superior;- El terrorismo del crimen (organizado o no) ya que “todos tipos de crimen cometen terrorismo.”- Terrorismo patológico por aquellos que son enfermos, pueden “desear la atención del mundo (y deciden lograrla) matando a un presidente” o a cualquier otro.- Terrorismo político por un grupo privado, que Ahmad llama “terror opositor” explicando además que a veces estos cinco tipos “convergen los unos con los otros, comenzando de una manera y luego convergiendo en una o más de las otras.”Naciones-Estado como EE.UU., se concentran sólo en un tipo de terrorismo – el terrorismo político que es “el menos importante en cuanto al coste en vidas humanas y propiedad humana (y el tipo más costoso): el terrorismo de Estado.” Las actuales guerras de agresión en Iraq, Afganistán y Palestina subrayan lo que quiere decir Ahmad. Nunca mencionan, sin embargo, que el terrorismo político o el terrorismo al por menor es una reacción natural de grupos oprimidos o desesperados cuando son víctimas de actos mucho más graves de terrorismo de Estado. Tampoco mencionan cómo se pueden impedir actos terroristas, lo que Noam Chomsky explica diciendo que la manera de hacer que “ellos” dejen de atacar a “nosotros” es dejar de atacarlos a “ellos.”Ahmad respondió a una pregunta en la versión publicada en forma de libro de su discurso con más pensamientos sobre el tema. Al pedírsele que definiera el terrorismo tal como lo hizo en un artículo que escribió un año antes, intitulado "Comprehending Terror" (Entendiendo el terror), lo llamó “el uso ilegal de la violencia con el propósito de influenciar la conducta de algún otro, infligiendo castigo, o tomando venganza (agregando que) ha sido practicado en mayor escala, globalmente, tanto por gobiernos como por grupos privados.” Cuando es cometido contra un Estado, nunca se pregunta qué es lo que lo provocó.Además, definiciones oficiales e incluso académicas del terrorismo de Estado excluyen lo que Ahmad llama “violencia ilegal:” tortura, incendio de aldeas, destrucción de pueblo enteros, (y) genocidio.” Esas definiciones son amañadas contra individuos y grupos para favorecer a los gobiernos que cometen actos terroristas. Cuando hablamos de autodefensa, protección de la “seguridad nacional,” o de “promover la democracia” lo hacemos como un subterfugio engañoso que disfraza nuestra pasión por la violencia patrocinada por el Estado y practicada como si fuera nuestro pasatiempo nacional.Ahmad también señaló que los modernos “gobiernos fascistas... del tercer mundo (en países como) Indonesia (bajo Suharto), Zaire (ahora la República Democrática del Congo – DRC), Irán (bajo el Shah), Corea del Sur (bajo sus generales), y otros sitios – contaban con el apoyo total de una u otra de las superpotencias,” y que en el caso de todos los mencionados y de la mayoría de los otros, se trataba de EE.UU.Ahmad señala además que “el fanatismo religioso ha sido la mayor fuente de terror” pero casi siempre asociado en Occidente con grupos islámicos. En realidad, se trata de un problema global con “terroristas judíos... que aterrorizan a todo un pueblo en Oriente Próximo (los palestinos, con el apoyo de) Israel que cuenta con el apoyo del gobierno de EE.UU.” Crímenes contra la humanidad en el nombre de la religión son también cometidos por cristianos, hindúes, budistas y otros radicales, no sólo por musulmanes extremistas que son los únicos de los que se habla en Occidente.En agosto de 1998, en The Dawn, periódico paquistaní en idioma inglés, Ahmad escribió sobre el poder de EE.UU. en un mundo unipolar diciendo: “¿Quién define los parámetros del terrorismo, o decide dónde acechan terroristas? ¡Vaya! Nadie excepto EE.UU., que puede, desde el techo del mundo, reivindicar su derecho a ser sheriff, juez y verdugo, todo en uno y al mismo tiempo.” Así que mientras apoya públicamente a la justicia, EE.UU. desdeña el derecho internacional para ser el único que decide, actuando según la regla de que lo que cuenta es lo que decimos nosotros, y la ley es lo que nosotros decimos. Además, antes de la era de George Bush, Ahmad pronunció una nota de esperanza diciendo que nada es “históricamente permanente (y) no pienso que el poder estadounidense sea permanente. En sí es muy temporal, y por ello sus excesos tienen que ser, por definición, transitorios.”Además, agregó, “EE.UU. es un país con problemas” por numerosas razones. Sus “capacidades económicas no armonizan con las militares (y) la voluntad de dominación de su clase gobernante no es totalmente compartida por” lo que desea la gente. Por ahora, sin embargo, la lucha continuará porque EE.UU. “sembró semillas muy ponzoñosas en Oriente Próximo (después de la Guerra del Golfo pero antes de que Bush llegara a presidente) y en el sur de Asia (refiriéndose a Pakistán y Afganistán). Algunas han madurado y otras están madurando. Se requiere un examen (pero no está siendo realizado) del motivo por el que fueron sembradas, qué ha crecido, y cómo será cosechado. El problema no se resolverá con misiles” lo que es fácil de ver a mediados de 2007, cuando el gobierno de Bush se aferra desesperadamente a dos guerras calamitosas y es incapaz de reconocer que no tienen remedio y que ya han sido perdidas.Edward S. Herman sobre el terrorismoHerman escribió mucho sobre terrorismo, incluyendo su importante libro de 1982 que es tan relevante hoy como lo fue entonces: "The Real Terror Network" (La verdadera red del terror). Está formada por Estados autoritarios patrocinados por EE.UU. siguiendo lo que Herman llama un “modelo de desarrollo” de libre mercado para beneficiar a las corporaciones mediante un reino de terror desatado contra toda resistencia interna en su contra y con medios corruptos dominantes que lo defienden utilizando un lenguaje que Orwell adoraría.En aquel entonces, la justificación que se dio fue la necesidad de proteger al “mundo libre” de los males del comunismo y de la amenaza supuestamente global que planteaba. Eran chorradas típicas de la “amenaza roja”, pero funcionó para traumatizar suficientemente al público para que pensara que los rusos llegarían a menos que les cortáramos el paso, no importa, en realidad, que los rusos hayan tenido buenos motivos para temer que nosotros llegaríamos porque EE.UU. consideraba seriamente “bombardearlos hasta devolverlos a la edad de piedra; podría haber sucedido, y una vez casi sucedió.Herman enumera ejemplos de “redes menores y míticas de terror” antes de discutir los verdaderos. Primero, sin embargo, define el lenguaje, comenzando con cómo Orwell caracterizó el discurso político, como ya explicamos anteriormente. Luego da una definición de diccionario del terrorismo como “un modo de gobernar, o de oponerse al gobierno, mediante la intimidación” pero nota de inmediato un problema para la “propaganda occidental.” Esta definición del terrorismo incluye a regímenes represores que apoyamos, así que es necesario hallar “adaptaciones de las palabras (redefiniéndolas para que) que excluyan el (nuestro) terrorismo de Estado (y sólo) incluyan el pequeño terror (al por menor) de pequeños grupos o individuos disidentes” o el tipo fabricado de punta a cabo del “imperio del mal,” pero presentado para que parezca real y amenazante.Herman explica a continuación cómo la CIA refinó el terrorismo refiriéndose a “Modelos de Terrorismo Internacional” definiéndolo como sigue: “Terrorismo realizado con el apoyo de un gobierno u organización extranjeros y / o dirigido contra ciudadanos, instituciones, o gobiernos extranjeros.” Con esta definición se excluye a escuadrones de la muerte que asesinan a miles, porque no son “internacionales” a menos que los apoye un gobierno extranjero. Esto último es fácil de ocultar, cuando el gobierno es el de EE.UU. y es fácil de revelar o falsificar cuando sirve nuestras intenciones, diciendo que fue inspirado por comunistas en los años ochenta o realizado o apoyado por “los islamofascistas de al Qaeda.” Basta con decirlo aunque no sea así, porque el poder del mensaje puede hacernos creer que el Papá Noel es el aguafiestas que se robó la Navidad.Herman también explica cómo términos duros como totalitarismo y autoritarismo sólo se aplican a regímenes adversarios mientras que los que son igual de malos o peores, pero son nuestros aliados, son tratados de un modo más benigno con términos como “autócratas moderados” o alguna otra manipulación corrupta del lenguaje que logre hacer que el tirano más bestial parezca ser un dirigente tolerante e ilustrado.En realidad, esos brutos y sus gobiernos forman la “verdadera red del terror,” y lo que hicieron y siguen haciendo, con considerable ayuda de EE.UU., contribuyó al “Estado Nacional de Seguridad” (NSS, por sus siglas en inglés) después de la Segunda Guerra Mundial y al crecimiento del terrorismo en todo el mundo en su apoyo. En una palabra, gobierna mediante “la intimidación y la violencia o la amenaza de violencia.” ¿Suena conocido el nombre de Augusto Pinochet? ¿Y el shah de Irán, tan represivo que hasta un Estado teocrático duro representó una mejora?Herman explicó “la economía del NSS,” que sigue siendo igual de relevante en la actualidad como entonces, con un cierto ajuste de los eventos en la era de George Bush. Señala que los dirigentes del NSS impusieron un “modelo de desarrollo” de libre mercado que creó “un clima favorable a la inversión (incluyendo) subsidios y beneficios tributarios a las empresas (mientras excluía) toda generosidad hacia las clases no-adineradas...” Significa que el bienestar humano se va al diablo, que las prestaciones sociales y la democracia son incompatibles con las necesidades de los negocios, no se permiten sindicatos, un gran “ejército de reserva” de trabajadores puede reemplazar fácilmente a los actuales, y a los que se quejen se les cortará la cabeza con tácticas de terror que constituyen el arma preferida, y ¡ay de las víctimas! El Padrino en Washington hace que funcione con considerable ayuda de los corruptos medios dominantes, vendiendo la miseria del “libre mercado” como si fuera el paraíso. Su mensaje ensalza el dogma, hace la vista gorda ante los terribles efectos sobre la gente real y el terror necesario para tenerla a raya cuando se resiste, que son caracterizados como protección de la “seguridad nacional” y “promoción de la democracia,” como ya se ha explicado. Al mismo tiempo, EE.UU. es mostrado como un benévolo espectador inocente, siendo que, en realidad, controlamos entre bastidores y hacemos que déspotas de pacotilla del tercer mundo hagan lo que queramos. Pero no hay que esperar que las páginas del New York Times nos lo digan, ya que están siempre a la vanguardia en el apoyo de las peores políticas dirigidas por EE.UU. y las pintan sólo como las mejores y las más preclaras.Al final de su ensayo, Herman ofrece soluciones que están a mundos de distancia de la manera como gobierna Bush. Incluyen la oposición a los “gobiernos de ley marcial” y exigen que EE.UU. deje de financiar, armar y entrenar a regímenes represores. También condena las “duras sentencias de prisión, los internamientos y asesinatos,” especialmente contra dirigentes sindicales. Finalmente, cita “el derecho a la autodeterminación” libre de interferencia extranjera para todos los países. Esto usualmente quiere decir libre de interferencia de Washington, que debe ser responsabilizado y obligado a “dejar de intimidar y de manipular... a pequeños Estados” y terminar con la noción de que ellos deben ser sus clientes, o bien...Refiriéndose al gobierno de Reagan en los años ochenta, Herman dice algo que se aplica aún mejor a George Bush. Si se permite que se salga con la suya, Washington “seguirá escalando la violencia (en cualquier sitio del mundo que elija) para preservar el control de la mafia y la oligarquía,” queriendo decir que somos los jefes, y que lo que decimos es lo que vale. Los dirigentes que no lo entiendan lo aprenderán a palos, lo que quiere decir mediante el terrorismo patrocinado por el Estado, presentado como intervención benigna.Herman volvió a tratar el terrorismo con el coautor Gerry O'Sullivan en 1989 en su libro "The Terrorism Industry: The Experts and Institutions That Shape Our View of Terror" (La industria del terrorismo: Los expertos y las instituciones que modelan nuestra visión del terror). Los autores se concentran en cuáles tipos de víctimas son considerados importantes (“dignas”) mientras que otras (las “indignas”) no son mencionadas o son caracterizadas como culpables por medios corruptos que desempeñan su papel usual pregonando cualesquiera políticas que sirvan los intereses del poder. Los autores señalan que “... los expertos y los medios de Occidente se han empeñado en un proceso de ‘inversión de papeles’ en... el tratamiento... del terrorismo... concentrándose en terroristas y rebeldes seleccionados, de relativamente pequeña escala incluyendo... a genuinos movimientos de liberación nacional” perseguidos por el terror patrocinado por el Estado. Cada vez que devuelven el golpe en autodefensa son descritos como los culpables. Los ejemplos, entonces y ahora, son innumerables, y los autores se basan en ellos en ese período anterior que cubren en el libro.También explican que el motivo fundamental por el que individuos y grupos nos atacan es para devolver el golpe, porque los atacamos o los oprimimos de manera mucho más grave. Como ya se ha señalado, la naturaleza misma del terror generalizado dirigido por el Estado es infinitamente más dañina que terror al por menor. El orden de magnitud es como si se comparara el masivo fraude corporativo que engaña a accionistas y empleados con el ingreso diario de un carterista del barrio.“La industria del terrorismo” muestra que Occidente necesita enemigos. Antes de 1991, el “imperio del mal,” la Unión Soviética, era el villano principal y otros tenían papeles secundarios como Gaddafi de Libia, la OLP bajo Arafat (antes de que los Acuerdos de Oslo lo integraran), los sandinistas bajo Ortega que, se nos dijo cómicamente, amenazaban Texas, y otros elegidos identificados como archi-enemigos de la libertad porque no vendían su soberanía siguiendo reglas hechas en Washington. Proclamar tonterías semejantes requiere mucho descaro y satanización prefabricada, generosamente presentada en “campañas de propaganda auspiciadas por el Estado” obedientemente pregonadas por los estenógrafos de los medios dominantes. Su mensaje es suficientemente poderoso como para convencer a la gente de que los Estados occidentales e Israel nuclear no pueden ser comparados con bandas “terroristas” variopintas y merodeadoras que llegarían a vecindarios cercanos a casa a menos que EE.UU. arrase a los países de los que puedan provenir. La gente lo cree, y por eso el terrorismo patrocinado por el Estado puede ser presentado como autodefensa aunque no sea otra cosa que camelo táctico producido con el fin de atemorizar.Los autores subrayan que el proceso occidental de policialización decide quién se cualifica como objetivo y “La regla básica ha sido: si está relacionada con izquierdistas, la violencia puede ser llamada terrorista,” pero cuando proviene de grupos derechistas, será siempre autodefensa. De nuevo, es Orwell clásico quien sonreiría diciendo os lo dije si estuviera entre nosotros. También pensaba que el terrorismo presta un “servicio más amplio.” En general, es lograr que el público se aterrorice suficientemente como para aceptar cualquier agenda que los gobiernos tengan en mente como ser guerras de agresión, inmensos aumentos en los gastos militares a costa de la reducción de los servicios sociales, y la pérdida de libertades civiles mediante políticas represivas diseñadas sobre la base del pretexto falso del aumento de nuestra seguridad, la que en realidad está siendo dañada.Los autores también señalan diferentes formas de “terrorismo fabricado” como la inflación o invención de una amenaza de punta a cabo. Es utilizado también en el sector privado para debilitar a destruir a “dirigentes sindicales, activistas, y enemigos políticos, a veces en colusión con agentes del Estado.”Los autores llaman a todo lo mencionado “La industria del terrorismo de institutos y expertos que formulan y canalizan análisis e información sobre el terrorismo de acuerdo con las demandas occidentales,” a menudo en confabulación con “gobiernos, agencias de inteligencia, fundaciones y financistas corporativos/conservadores occidentales.” Es un “sistema cerrado” diseñado para “reforzar la propaganda estatal” para programar la mente del público a fin de que acepte cualquier agenda que las instituciones del poder tengan en mente, que nunca benefician a nuestra gente. Sin embargo, su mensaje es tan potente que son capaces de convencernos de que sí lo hacen. Es un logro sorprendente que tiene lugar todos los días y es capaz de hacer que creamos casi cualquier cosa. La mejor manera de derrotarlo es no escuchar.Noam Chomsky sobre el terrorismoEn su libro: "Perilous Power: The Middle East and US Foreign Policy" (Poder peligroso: Oriente Próximo y la política extranjera de EE.UU.), escrito con el coautor Gilbert Achcar, Chomsky define el terrorismo diciendo que ha escrito al respecto desde 1981 más o menos en la época en que Ronald Reagan declaró la guerra por primera vez al “terrorismo internacional” para justificar todo lo que se proponía. Chomsky explicó: “No se declara una guerra contra el terrorismo a menos que se esté planificando un masivo terrorismo internacional,” y llamarla autodefensa es pura tontería.Chomsky vuelve a tratar el tema en muchos de sus libros, y por lo menos en dos trabajos anteriores consideró el terrorismo o el terrorismo internacional como el tema principal de esos volúmenes. En “Perilous Power,” es el primer tema discutido al comienzo, y comienza por definirlo. Lo hace utilizando la definición oficial del Código de EE.UU. dada anteriormente, calificándola de sentido común. Pero existe un problema en el hecho de que a través de esa definición EE.UU. se cualifica como Estado terrorista, y el gobierno de Reagan en los años ochenta lo practicó, así que tuvo que cambiarla para evitar un conflicto evidente.Otro problema se presentó también cuando la ONU aprobó resoluciones sobre el terrorismo, la primera importante en diciembre de 1987, condenando el terrorismo como un crimen en los términos más duros. Fue aprobada abrumadoramente, pero no unánimemente en la Asamblea General, por 153 votos contra 2; los dos opuestos fueron EE.UU. e Israel, así que aunque el voto de EE.UU. no fue un veto sirvió dos veces como si lo fuera. Cuando Washington desaprueba, es un veto real en el Consejo de Seguridad o un veto de facto en la Asamblea General, lo que quiere decir que bloquea en todo caso, y que también es borrado de la historia. Caso cerrado.Para disfrazar lo que Martin Luther King llamó “el mayor proveedor de violencia en el mundo de hoy,” refiriéndose a EE.UU., había que encontrar una nueva definición que excluyera el terror que realizamos contra “ellos,” incluyendo sólo lo que ellos nos hacen a “nosotros.” No es fácil pero, en términos prácticos, es la definición que utilizamos – lo que nos hacéis a “nosotros,” mientras lo que os hacemos es una “benigna intervención humanitaria.” Repetido suficientemente en los medios dominantes, el mensaje penetra aunque sea una tontería.Chomsky luego explica lo que otros observadores honestos entienden en un mundo post-NAFTA, que los planificadores de EE.UU. sabían que anonadaría a la gente de a pie que está al lado afectado por así llamadas políticas de libre comercio diseñadas para asfixiarla en beneficio de las corporaciones. Cita proyecciones del Consejo Nacional de Inteligencia de que la globalización “será escabrosa, marcada por una volatilidad financiera crónica y una brecha económica creciente... Regiones, países, y grupos que se sienten dejados atrás enfrentarán un estancamiento económico, inestabilidad política, y una enajenación cultural cada vez más profundos. Fomentarán el extremismo político, étnico, ideológico, y religioso, junto con la violencia que a menudo lo acompaña.”Las proyecciones del Pentágono concuerdan con planes establecidos para reprimir salvajemente las reacciones de represalias esperadas. ¿Cómo detener el ciclo de la violencia? Terminar con todos los tipos de explotación incluyendo el así llamado “libre comercio” en un solo sentido, adoptando en su lugar un modelo de comercio justo como es seguido por el gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez, que sea equitativo para todos los socios comerciales y su gente. El antídoto para la mala política, la represión brutal, las guerras y el terrorismo que generan es la equidad y la justicia para todos. Sin embargo, EE.UU. no adopta la única solución que funcionaría con seguridad porque afecta los beneficios que son más importantes que las necesidades de la gente.Chomsky escribió también extensivamente sobre el terrorismo mucho antes en su libro de 1988 "The Culture of Terrorism" (La cultura del terrorismo). En él cita “la quinta libertad” con lo que quiere decir “la libertad de robar, de explotar y de dominar la sociedad, de emprender cualquier curso de acción para asegurar que los privilegios existentes sean protegidos y prosperen.” Esta “libertad” es incompatible con las otras cuatro que Franklin Roosevelt enunciara una vez: libertad de palabra, culto, necesidad y miedo. Para que la población del país acepte políticas diseñadas para dañarla, “el Estado debe tejer una elaborada tela de araña de ilusión y engaño (para mantener a la gente) inerte y limitada en su capacidad de desarrollar modos independientes de pensamiento y percepción.” Se llama “fabricar consenso” para tener a raya a la chusma, utilizando tácticas de la línea dura cuando es necesario.“La cultura del terrorismo” cubre los años ochenta de Reagan y su agenda de terror estatal en el clima post-Vietnam de resistencia pública a la intervención directa que no entrabó a Kennedy, Johnson y Nixon. Así que, no pudiendo enviar a los Marines, Reagan recurrió a guerras de terror estatal por encargo en las que los campos de batalla principales fueron Centroamérica y Afganistán. El libro se concentra en el primer caso, los escándalos que provocó, y la manipulación de control de daño para que este país pueda continuar dedicándose a políticas tendientes a gobernar por la fuerza cada vez que la persuasión por sí sola no da resultado.Una “nueva urgencia” apareció en junio de 1986, cuando la Corte Internacional condenó a EE.UU. por atacar a Nicaragua utilizando a los Contras en una guerra de agresión por encargo contra un gobierno democráticamente elegido no dispuesto a operar según las reglas hechas en Washington. En un clima post-Vietnam opuesto a ese tipo de acción, se elaboraron políticas para hacer que el terror estatal pareciera una intervención humanitaria con sicarios locales que asesinaban para nosotros en el terreno, y engañando al público para que lo aceptara matándolo de miedo.Así que con mucha ayuda de los medios dominantes, Reagan continuó sus guerras de terror en Centroamérica con devastadores resultados de los que la gente en el país supo poco si leía el New York Times o miraba las noticias vespertinas que ocultaban las bajas que revela Chomsky, como lo han hecho otros:n Más de 50.000 asesinados en El Salvador,n Más de 100.000 cadáveres en Guatemala sólo en los años ochenta y más de 200.000, incluyendo los asesinados anteriormente y desde entonces,n Sólo 11.000 en Nicaragua donde no hubo más porque el pueblo tenía un ejército para defenderse mientras que en El Salvador y Guatemala el ejército era el enemigo.Las cifras muestran que Ronald Reagan fue responsable de más de 160.000 muertes sólo en Centroamérica, pero no fueron muertes ordinarias. Sobrevinieron “al estilo Pol Pot... con amplias torturas, violaciones, mutilaciones, desaparecidos,” y asesinatos políticos contra miembros del clero, incluyendo al arzobispo de El Salvador, Oscar Romero, muerto a tiros por un asesino mientras celebraba la misa dentro de la capilla del Hospital de la Divina Providencia de San Salvador. Su “voz para los sin voz,” de preocupación por los pobres y oprimidos, y su valerosa oposición a los asesinatos de los escuadrones de la muerte no podía seguir siendo tolerada en una parte del mundo gobernada por acaudaladas elites que reciben mucho apoyo de algunos de los mismos en Washington que ahora asolan Iraq y Afganistán.Chomsky cita el compromiso de la Doctrina Reagan de oponerse a los movimientos izquierdistas de resistencia durante todos los años ochenta, realizando el terror patrocinado por el Estado “para construir una red terrorista internacional de una impresionante complejidad, sin paralelo en la historia... y usarla” en la lucha clandestina contra el comunismo.Con mucha ayuda del Congreso y de los medios dominantes, el gobierno contuvo el daño que estalló a fines de 1986 de lo que fue conocido como el escándalo Irán-Contra por la venta ilegal de armas a Irán para financiar a los Contras. Igual que en el caso de las ridículas investigaciones de Watergate, los peores crímenes y abusos fueron ocultados, y finalmente nadie pagó en los años ochenta ni siquiera por las menores ofensas. De modo que un inmenso escándalo mayor que Watergate, que debería haber derribado a un presidente, terminó siendo poco más que una tormenta en un vaso de agua una vez que se tranquilizaron los ánimos. Así se llega a comprender que George Bush pueda salirse con la suya con asesinatos masivos, torturas y mucho más, hasta el punto que casi hace que los años de Reagan parezcan apacibles en comparación.Chomsky continuó discutiendo nuestra “cultura del terrorismo” en la que el Pentágono alardea de sus éxitos centroamericanos al dirigir ataques de fuerzas de sicarios terroristas contra “objetivos blandos,” entre ellos centros sanitarios, trabajadores de la salud y escuelas, granjas y otros, todos considerados objetivos militares legítimos a pesar de la prohibición de esas acciones por el derecho internacional.Latinoamérica ha sido y sigue siendo crucial para los responsables políticos de EE.UU., para los que constituye “el patio trasero de EE.UU.” por lo que supuestamente tiene más derecho para gobernar allí que en prácticamente cualquier otro sitio. La importancia estratégica de la región lleva a que el historiador Greg Grandin la llame el “taller del imperio” ["Empire's Workshop"] que es el título de su libro de 2006 con el subtítulo “Latinoamérica, EE.UU., y el ascenso del nuevo imperialismo.” Muestra como la región sirve de laboratorio para perfeccionar técnicas para el régimen imperial que funcionaron en los años ochenta, pero que ahora enfrentan una creciente rebelión que incentiva a la gente en Oriente Próximo, inspirándola a hacer mediante la fuerza lo que líderes como Hugo Chávez hacen constitucionalmente con gran apoyo público.Pero la red internacional de terror de Washington nunca abandona o duerme. Opera libremente en todo el mundo y se establece en cualquier sitio en el que los estrategas políticos crean que deben actuar como policías globales para hacer que los sujetos periféricos recuerden quién es el que manda, y que nadie olvide las reglas de la gestión imperial. Las cosas anduvieron tal como estaban planeadas en el caso de Reagan hasta que los escándalos de 1986 requirieron una fuerte dosis de control de daños. Ahora ha llegado a una dimensión industrial en el intento de sacar de apuros a George Bush en sus conflagraciones enfangadas, en comparación con las cuales los problemas de Reagan parecen pequeños incendios de pradera. En el caso de Reagan funcionó siguiendo “principios preponderantes (que mantienen) los problemas cruciales... fuera de la agenda,” que también son aplicables a George Bush, e incluyen:° “los (repelentes) antecedentes históricos y documentales que revelan” las líneas directivas de la política de EE.UU.° “el escenario internacional dentro del que se desarrolla la política;”° la aplicación de políticas similares en otras naciones en Latinoamérica u otras partes;° “las condiciones normales de vida (en Latinoamérica u otras partes dominadas desde hace tiempo por) la influencia y el control de EE.UU. (y) lo que nos enseñan sobre los objetivos y el carácter de la política gubernamental de EE.UU. desde hace muchos años;° asuntos similares (en cualquier sitio que ayuden a explicar) los orígenes y la naturaleza de los problemas que hay que encarar.”Fue así en los años ochenta y lo es ahora: esos problemas “no son tópicos adecuados para informaciones, comentarios o debates” más allá de los desacuerdos entre los responsables de la política o lo que estos están dispuestos a discutir abiertamente.El libro concluye considerando los “peligros de la diplomacia” cuando Washington recurre al terror estatal para imponer su voluntad mediante la violencia si otros medios no dan resultado. Pero tienen que convencer al público estadounidense mediante la astucia y el sigilo de que todo se hace por su propio bien. Nunca es así, por supuesto, pero la mayoría de la gente nunca se da cuenta hasta que es demasiado tarde para que importe. Debieran leer más a Chomsky, Herman, Ahmad, y a Michel Chossudovsky, discutido a continuación, pero demasiado pocos lo hacen, así que dirigentes como Reagan y Bush se salen con la suya con asesinatos masivos y mucho más.Chomsky escribió otro libro sobre terrorismo intitulado "Pirates and Emperors, Old and New: International Terrorism in the Real World" (Piratas y emperadores, antiguos y nuevos: el terrorismo internacional en el mundo real). Fue publicado por primera vez en 1986 y se agregó material nuevo en ediciones más recientes hasta 2001. El libro comienza con una memorable historia relatada por San Agustín. Un pirata es capturado por Alejandro Magno, quien le preguntó: "¿Cómo osas molestar al mar?". "¿Cómo osas tú molestar al mundo entero?", replicó el pirata. "Yo tengo un pequeño barco, por eso me llaman ladrón. Tú tienes toda una flota, por eso te llaman emperador". Es una manera maravillosa de captar la relación entre pequeños Estados delincuentes o movimientos de resistencia enfrentados al amo y señor del universo con un poder militar sin igual que lo desata a su gusto para conservar su dominación.La edición más reciente de "Piratas y emperadores, antiguos y nuevos” explora lo que constituye terrorismo, mientras discute sobre todo cómo Washington lo utilizó en Oriente Próximo en los años ochenta, y luego en Centroamérica, y más recientemente después del 11-S. Como lo hace a menudo, Chomsky también muestra cómo la manipulación por los medios dominantes conforma las percepciones del público para justificar nuestras acciones, llamadas defendibles, contra Estados que identificamos como enemigos cuando resisten – con lo que tratan de decir que su deseo de mantenerse libres e independientes los convierte en una amenaza para la civilización occidental.Washington nunca tolera que regímenes periféricos coloquen su soberanía por sobre la de EE.UU. o que movimientos internos de resistencia devuelvan el golpe por lo que EE.UU. comete en su contra. Los que se atreven son llamados terroristas y están en a mira para ser eliminados por el terror estatal económico, político y / o militar. En el caso de Nicaragua, el arma preferida fueron los sicarios de la Contra; en El Salvador, el trabajo lo hizo el gobierno fascista respaldado por la CIA, y en ambos casos las tácticas utilizadas incluyeron asesinatos masivos, encarcelamiento, torturas, y toda una gama ulterior de barbarie represiva y económica diseñada para aplastar la resistencia y allanar el camino para una dominación estadounidense indiscutible.La piedra angular de la política de EE.UU. en Oriente Próximo ha sido su pleno e incondicional apoyo para la cruzada israelí de dominación regional, debilitando o eliminando a regímenes considerados hostiles, y su ofensiva de casi seis décadas para reprimir y realizar la limpieza étnica de palestinos autóctonos de todas las tierras que los israelíes codician para un gran Israel. Con ese fin, Israel recibe inauditas cantidades de ayuda, incluyendo miles de millones anuales en subsidios y préstamos, miles de millones más cuando son necesarios, miles de millones en deudas perdonadas, miles de millones más en ayuda militar, y armas y tecnología de última tecnología que representan en total más de lo que reciben todos los demás países del mundo, y eso para una nación de seis millones de personas pero con numerosos amigos en Washington, en Wall Street, y en todos los otros centros importantes del poder.Todo es aceptado sin problemas en EE.UU. cuando la resistencia justificable a los abusos israelíes es presentada como si fuera terrorismo, en lo que los medios dominantes juegan su papel usual calificando a las víctimas de EE.UU. e Israel, de victimizadores para justificar las medidas de fuerza más duras del terror estatal contra ellas. Para los palestinos, ha significado casi seis décadas de represión y 40 años de ocupación por un poder extranjero capaz de imponer el terror estatal contra gente indefensa. Para Iraq, significó la eliminación de un líder que no representaba una amenaza para Israel o sus vecinos, pero que fue presentado como un monstruo, tal como se hace con los dirigentes iraníes y con Hugo Chávez, que ahora están arriba en la lista para el cambio de régimen, en ese orden, o tal vez en rápida sucesión.Todo tiene que ver con el poder y con la percepción mediante la utilización de un lenguaje corrupto, como explicara Orwell, capaz de hacer que la realidad parezca como lo desean los que tienen el control. Contribuye a que el poder y la ideología triunfen sobre la gente, utilizando el terror estatal como un medio de control social. Chomsky citó la noción de Churchill de que “los ricos y poderosos tienen pleno derecho a... disfrutar de lo que han ganado, a menudo a través de la violencia y el terror, el resto puede ser ignorado mientras sufran en silencio, pero si se meten con... los que gobiernan el mundo por derecho, les infligirán ‘los terrores de la tierra’ con una furia justiciera, a menos que el poder sea limitado desde el interior.” Llegará el día en el que los humildes podrán heredar la Tierra y las palabras de Churchill perderán su sentido, pero no mientras EE.UU. la gobierne y la manipulación mediática eclipse suficientemente la realidad como para lograr que el terror estatal parezca una intervención humanitaria o que la autodefensa de víctimas indefensas sea vista como si éstas fueran los culpables.Michel Chossudovsky sobre “La guerra contra el terrorismo”Nadie se ha destacado más o se ha pronunciado con más franqueza desde los ataques del 11-S contra EE.UU. que el erudito/autor/activista y editor del sitio en la red Global Research, Michel Chossudovsky. Comenzó por escribir esa noche un artículo que publicó el día siguiente intitulado “¿Quién es Osama bin Laden?” que tal vez lo haya convertido en el primer crítico del gobierno de Bush que cuestionó valerosamente el relato oficial sobre lo que ocurrió ese día. Luego puso al día su informe anterior el 10 de septiembre de 2006, en un artículo con el título “La verdad detrás del 11-S: ¿Quién es Osama bin Laden?” Chossudovsky es un investigador minucioso, incansable, que hace un extraordinario esfuerzo por llegar a la verdad, no importa cuán desagradable o inquietante sea.Lo que sigue es un resumen de lo que escribió, que fue incluido en su libro de 2005, con el título "America's War on Terrorism (In the Wake of 9/11)" (La guerra de EE.UU. contra el terrorismo (Después del 11-S), que califica de una invención total “basada en la ilusión de que un hombre, Osama bin Laden (desde una cueva en Afganistán y una cama de hospital en Pakistán), fue más listo que el aparato de inteligencia estadounidense con sus 40.000 millones de dólares al año.” Tildó al 11-S de ser más bien lo que es en realidad – un pretexto para guerras permanentes de conquista del “Nuevo Orden Mundial” al servicio de los intereses de Wall Street, del complejo militar-industrial de EE.UU., y de todos los demás intereses corporativos que se benefician inmensamente de un plan masivo que daña el interés público a corto plazo y potencialmente a toda la humanidad a menos que sea detenido a tiempo.En la mañana del 11-S, el gobierno de Bush no perdió un segundo antes de decir al mundo que al Qaeda atacó el World Trade Center (WTC) y el Pentágono, queriendo decir que Osama bin Laden era el principal culpable – caso cerrado sin tener siquiera el beneficio de un análisis forense y de inteligencia que reuniera toda la información potencialmente útil. No lo necesitaban porque, como explicó Chossudovsky: “Esa misma noche (del 11-S) a las 9.30 PM, se formó un “gabinete de guerra” integrado por un número selecto de altos consejeros de inteligencia y militares. A las 11.00 PM, al terminar esa histórica reunión (en la Casa Blanca), se lanzó oficialmente la “Guerra contra el terrorismo,” y el resto es historia.Chossudovsky sigue diciendo: “La decisión de hacer la guerra contra los talibán y al Qaeda en retribución por los ataques del 11-S” fue anunciada (de inmediato), llegó a los titulares de la prensa el día siguiente, afirmando, con certeza, la responsabilidad del “patrocinio estatal” por los ataques. Los medios dominantes, en marcha cerrada, llamaron a represalias militares contra Afganistán aunque ninguna evidencia probaba la responsabilidad del gobierno talibán porque, en realidad, no la tenía y lo sabíamos.Cuatro semanas después, el 7 de octubre, comenzó una guerra de agresión ilegal planificada desde hace tiempo. Afganistán fue bombardeado y luego invadido por fuerzas de EE.UU. que trabajaban en sociedad con sus nuevos aliados – el Frente Unido Islámico por la Salvación de Afganistán o los así llamados “señores de la guerra” de la Alianza del Norte. Previamente, su régimen represor había sido tan extremo, que provocó la aparición de los talibán para comenzar y ahora lleva a su resurrección.Chossudovsky explicó además que el público no “se da cuenta de que un escenario de guerra en gran escala no es nunca planificado y ejecutado en algunas semanas.” Ésta, como todos los otros, fue preparada durante meses, y necesitaba sólo lo que el comandante de CentCom, general Tommy Franks llamó “un evento terrorista, masivo, que produjera víctimas” a fin de despertar suficiente cólera en el público para que el gobierno de Bush la lanzara después de declarar su “guerra contra el terrorismo.” Chossudovsky, mediante una investigación minuciosa y exhaustiva, denunció la guerra como fraude. Ha mantenido su dominio de esta historia desde que denunció el “mito de un ‘enemigo exterior’ y de la amenaza de ‘terroristas islámicos’ (que se convirtieron) en la piedra angular (y la justificación central) de la doctrina militar del gobierno de Bush.” Este mito permitió que Washington librara guerras agresivas permanentes comenzando con Afganistán e Iraq, que ignorara el derecho internacional, y que “abrogara libertades civiles y el gobierno constitucional” mediante leyes represivas como las Leyes Patriota y de Comisiones Militares. Un objetivo clave ha sido permanentemente, y sigue siendo, la busca por Washington del control de los suministros de energía del mundo, primordialmente el petróleo, comenzando por Oriente Próximo con sus dos tercios de las reservas conocidas.Con ese objetivo, el gobierno de Bush creó la amenaza de un “enemigo exterior” ficticio sin el que no podría existir una “guerra contra el terrorismo,” y no se podrían librar guerras en el extranjero. Chossudovsky denunció el eje central de toda la maquinación. Sacó a la luz evidencia de que al Qaeda “fue una creación de la CIA que data de la era de la guerra soviético-afgana”, y que en los años noventa Washington “apoyó conscientemente a Osama bin Laden, mientras al mismo tiempo lo colocaba en la ‘lista de los más buscados’ del FBI como el principal terrorista del mundo.” Explicó que la CIA (desde los años ochenta y antes) apoya activamente de modo clandestino el terrorismo internacional, y que el 10 de septiembre de 2001, el “enemigo número uno” bin Laden estaba en un hospital militar en Rawalpindi, Pakistán, lo que fue confirmado en CBS News por Dan Rather. Hubiera sido fácil arrestarlo, pero no lo fue, porque teníamos en mente un “propósito mejor” para que el “más conocido fugitivo de EE.UU. otorgara un rostro (público) a la ‘guerra contra el terrorismo’” lo que significa que había que mantener libre a bin Laden para poder hacerlo. Si no hubiera existido, habríamos tenido que inventarlo, pero también podríamos haberlo hecho.La doctrina de seguridad nacional del gobierno de Bush necesita enemigos, tal como sucede con todos los imperios en acción. Hoy en día el ‘enemigo número uno’ se basa en la ficción de que terroristas dirigidos por bin Laden amenazan la supervivencia de la civilización occidental. En realidad, sin embargo, Washington utiliza a organizaciones islámicas como el Yihad Islámico como “instrumento clave de las operaciones de inteligencia militar de EE.UU. en los Balcanes y en la antigua Unión Soviética” mientras, al mismo tiempo, las culpa por los ataques del 11-S calificándolas de “una amenaza para EE.UU.”El 11 de septiembre de 2001 fue, por cierto, una amenaza para EE.UU., pero provino desde el interior, de enemigos reales. Quieren debilitar la democracia y nuestras libertades, no preservarlas, persiguiendo sus propios intereses imperiales de dominación mundial por la fuerza mediante interminables guerras extranjeras y el establecimiento de un Estado (policial) nacional de “Seguridad Interior.” Van bien encaminados a lograrlo, y si tienen éxito, el EE.UU., tal como lo imaginamos, dejará de existir. Sólo si dejamos al descubierto la verdad y ofrecemos resistencia a lo que está planificado y ya está sucediendo volverá a haber alguna esperanza de que esta nación se convierta en una “tierra de los libres y hogar de los valientes” con un “renacimiento de la libertad” dirigido por un “gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo” tal como un antiguo presidente pensó que debía ser.
Stephen Lendman vive en Chicago y puede ser contactado en: lendmanstephen@sbcglobal.net.Visite también el sitio de su blog en: www.sjlendman.blogspot.com y escuche Steve Lendman News and Information Hour en TheMicroEffect.com los sábados a mediodía, hora central de EE.UU.

Monday, June 04, 2007

SEGUNDO ENCUENTRO
DE
ESTUDIANTES
ESCRITORES Y
POETAS
MIÉRCOLES 13 DE JUNIO 2007
DE 9 A 18.30 HORAS
AULA VLADIMIR SAAVEDRA
(Facultad de Ingeniería Universidad de Antofagasta (Campus Coloso)
Programa
9.30 – 10.30 Lectura de trabajos de autores de Liceos, Colegios,
Institutos e Independientes.
10.45 – 12.30 Lectura de trabajos de autores miembros de
Sociedad de Escritores de Chile Filial Antofagasta.
Lectura de trabajos de autores de Círculos de Arte y
Agrupaciones de Escritores.
Lectura de trabajos de autores de Academias
Literarias Universitarias

Saturday, June 02, 2007

GLOBALIZACIÓN Y MUJERES ÁRABES: UNA MIRADA CHILENA




Por Margarita Iglesias Saldaña *


La situación de las mujeres en todo el mundo es muy difícil. El problema de las mujeres es universal; no tiene nada que ver con los árabes, con el Islam o con los africanos. Está relacionado con la esclavitud, con el sistema de clases patriarcal que empezó a existir hace seis mil años y todavía está presente bajo lo que se conoce como sistema capitalista internacional . Nawal Al Saadawi [1]Cuando opinamos sobre si llevar pañuelo es bueno o malo para las mujeres, no nos paramos a considerar la diversidad cultural y política existente en el mundo islámico (y conste que digo islámico y no árabe, pues hay numeros@s musulmanes/as que no son árabes y árabes que son cristian@s o de cualquier otra religión). No puede ser lo mismo para las mujeres de Arabia Saudí, donde tienen prohibido conducir o votar; Irán, país islámico; Afganistán, que no es árabe; Palestina, donde las mujeres hacen frente a la barbarie israelí; Túnez, dictadura en la que a las mujeres se les prohibe llevar el velo; O Marruecos fuertemente empobrecido, por poner algunos ejemplos. Las condiciones económicas, políticas y sociales de todos esos países son radicalmente distintas y nosotras globalizamos a todos esos países en nuestros prejuicios sobre la cuestión de la mujer árabe. Eva Máñez [2]
Desde Chile conocemos muy mal el mundo de las mujeres árabes. Su diversidad, sus aportes, sus discriminaciones, sus aspiraciones. La mundialización nos permite acceder con cierta facilidad a un mejor conocimiento de sus realidades.
El sistema mundo ha conocido un nuevo cambio determinante a fines del siglo XX: la globalización que ha masificado la feminización de la pobreza. Esta se expresa a través de tendencias que están transformando las relaciones mundiales, regionales y locales: la transnacionalización y la internacionalización. El aspecto fundamental de la globalización consiste en la consolidación del modelo capitalista neoliberal a nivel mundial. Modelo que se esta ampliado en los países desarrollados e imponiendo en los países llamados en vías de desarrollo y países pobres, reforzando las diferencias Norte Sur o, los ya no reconocidos en el léxico actual, otrora países del tercer Mundo.
Son las instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que han jugado un papel importante en la difusión del modelo neoliberal a través de las nominadas Políticas de Ajuste Estructural (PAE) aplicadas a países afectados por la crisis de la deuda externa y la creciente desigualdad de la riqueza en sus territorios. [3] Estas PAE implican graves consecuencias sociales por la aplicación de estos programas de ajuste, especialmente para las capas menos favorecidas de la sociedad y sobre todo para las mujeres que ya cuentan con la discriminación histórica que sólo comienza a corregirse recientemente en todo el mundo.
El modelo neoliberal implica cada vez mas desigualdades a nivel internacional y en la interrelaciones entre países, sectores sociales y diferenciación sexual y etárea.
Si en 1960, el 20% de la población mundial que viven en los países ricos tenían unos ingresos 30 veces superiores a los 20% de la población que viven en los países más pobres. En el 2006 esta diferencia es de 82 veces superior. Conseguir la satisfacción universal de las necesidades nutricionales y sanitarias costaría 13 millares de dólares, a penas lo que los habitantes de Estados Unidos y de la Unían Europea gastan, en un año, en perfumes. Las transnacionales, tendencia esencial del proceso de la globalización, absorben el 25% del PIB mundial, apenas dan trabajo a menos del 1% de la población activa en los países del Sur. Las mujeres representan el 67% de los analfabetos, ellas cumplen casi el 70% de las horas de trabajo, solo reciben el 10% de los ingresos y solo disponen del 1% de la propiedad. [4]
Existe un estrecho vínculo entre la globalización de la economía, la polarización de las desigualdades y el avance de los fenómenos de exclusión social, principales generadores de la masividad de las migraciones. Pero una de las contradicciones más palpables de la globalización es la restricción a la libre circulación de personas, mientras hay libertad de circulación para mercancías y capitales. En esta contradiccion se expresa la lógica mercantil, de manera tangible, y es que la humanidad está al servicio de la producción de bienes y del lucro, y no lo contrario .
Las enormes diferencias de desarrollo a nivel mundial y al interior de los países crean las condiciones para la inmigración. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) más de 100 millones de personas se desplazan de sus lugares de origen cada año para poder sobrevivir. De éstos, unos 15 millones se han refugiado en Europa y el proceso no ha hecho nada mas que comenzar, mientras se mantengan las causas que provocan estos movimientos : sistema económico depredador, sistemas políticos injustos, dictaduras, limpieza , exterminios étnicos o invasiones de países ricos a países más pobres. [5]
El fenómeno migratorio no es nuevo. Es viejo como la humanidad.
Desde mediados del siglo XIX y comienzo del XX hubo una masa circulatoria de capitales y flujos migratorios entre el Norte de Europa, América del Norte y del Sur así como Australia y Nueva Zelanda. La mano de obra de inmigrantes barata, hombres y mujeres, contribuyo eficazmente a un crecimiento económico sin precedentes en Europa Occidental y en Norte América durante el siglo XX. Los emigrantes de diversos países y continentes recalaron en países como Francia, Holanda, Bélgica o Alemania donde, en su día, produjeron las mismas reacciones de opinión que más tarde los magrebies o subsaharianos. Se olvida que la Europa del Sur ha sido un mundo generador de migraciones dentro y fuera de la cuenca mediterránea. Italia produjo 25 millones de emigrantes entre 1860 y 1970 y España, 7 millones.
A partir de los años 70, las politicas de control a la libertad de movimiento de las personas van a aparecer. Mientras que se ha producido una creciente globalización de los capitales, de las mercancías y de las comunicaciones. Europa ha convertido a la inmigración en una necesidad económica y a la vez en un problema sociopolítico.
A partir de los años 70, las politicas de control a la libertad de movimiento de las personas van a aparecer. Mientras que se ha producido una creciente globalización de los capitales, de las mercancías y de las comunicaciones. Europa ha convertido a la inmigración en una necesidad económica y a la vez en un problema sociopolítico.
Se considera que la emigración es un fenómeno exclusivamente masculino y es, el hombre, el que inicia el proceso migratorio y una vez asentado emprende, el reagrupamiento familiar. Las mujeres, en este esquema, se desplazan siguiendo al responsable masculino de un grupo familiar. Su papel seria el de esposas, madres o hijas. Las mujeres no son solo “un complemento” de las migraciones masculinas, son también (y en algunos casos de forma principal) agentes autónomas de los flujos migratorios transnacionales. Un informe de Naciones Unidas estima que a fines del siglo XX, las mujeres eran casi la mitad de los emigrantes internacionales en todo el mundo. A nivel europeo, 45,5 % de los inmigrantes no-comunitarios son mujeres. En el conjunto de la Unían Europea, las turcas y las magrebies constituyen el grupo más importante. Ellas ocupan empleos mal pagados y poco calificados aunque en muchos casos son profesionales.
Por otra parte el Islam asociado indiscriminadamente a los países árabes y a la religión musulmana ha vuelto a ser el gran miedo de los países de del Norte, especialmente de Estados Unidos y los países europeos otrora colonizadores de países árabes.
Hace algunos años, en su articulo Islamofobia, Alain Gresh recordaba que el fenómeno del orientalismo que engloba el imaginario y los miedos a la diferencia en Occidente respecto a estas culturas, religiones y países ya fue magistralmente descrito por Edward Said planteando que: “Cuando se habla del Islam, se elimina más o menos automáticamente el espacio y el tiempo, dado que el termino Islam defiene una pequeña proporción de lo que pasa en el mundo musulmán, que cubre 1 millar de personas y incluye a decenas de países, de sociedades, de tradiciones, de lenguas, y claro, un nombre infinito de experiencias distintas. Es totalmente falso intentar reducir todo esto a algo llamado “Islam”...”.La población musulmana mundial se estima en más de 1 millar. El Islam existe en muy diversas regiones geográficas, climáticas, culturales y étnicas. [6]
La situación de las mujeres árabes es diferente de un país a otro (igual a lo que afirma Edward Said sobre el Islam). No tiene nada que ver, por ejemplo la condición de la mujer tunecina con la afgana o la de Arabia Saudita.
La situación de las mujeres árabes es diferente de un país a otro (igual a lo que afirma Edward Said sobre el Islam). No tiene nada que ver, por ejemplo la condición de la mujer tunecina con la afgana o la de Arabia Saudita. La enunciación del feminismo como movimiento comenzó en Occidente, Inglaterra, en la segunda mitad del siglo XIX, y fue realizada por mujeres que pretendían acceder a los derechos negados en sus propias legislaciones. Existe un reconocimiento entre las actuales feministas que, en muchos casos, sus esfuerzos por liberar a sus pares del Tercer Mundo han estado marcados por prejuicios clasistas y etnocéntricos y que sus patrones para juzgar el resto del mundo han dejado de lado su propia condición, su posición de privilegio como ciudadanas de países que fueron colonialistas (o que, en la actualidad, son neocolonialistas). Como contrapartida abundan las académicas del Sur, entre otras algunas islamistas, que subrayan el hecho de que la mirada de las feministas del Norte y su acerba crítica al patriarcado del mundo no industrializado carece en muchos casos de los datos más elementales de contextualización, cuando tratan de representar la realidad del Sur.
En el caso específico de las mujeres árabes o de las que se sitúan en el contexto islámico, más que tratar de comprender la diferencia de sociedades, lo que se percibe desde Occidente es desde los preceptos y cánones construidos desde sus propias preocupaciones en torno a las realidades de las mujeres sin desprenderse de la construcción occidentalista que, en su libro El Orientalismo , denunciara Edward Said con respecto al Islam en general: se le niega su realidad histórica y se lo percibe al trasluz de un pasado de esplendor y a un presente invariablemente decepcionante con respecto a ese pretérito. Situación que en el caso de las mujeres pasa por aceptar o lo exótico atractivo o la condenación de lo bárbaro de sus costumbres sin mediar un intento de comprensión de realidades socio históricas culturales y políticas. La batalla por la interpretación
Buena parte de la opresión que sufren las mujeres en el mundo árabe o islámico no es sólo responsabilidad de la religión, sino de la construcción social, cultural y política en la que se encuentran inmersas las mujeres, al igual que en las sociedades occidentales u occidentalizadas.
Además, algunas representaciones y discursos feministas occidentalizados, no parecen percibir la existencia de discursos y representaciones que en cada cultura remiten a categorías socialmente construidas de hombre y mujer y al estatus mismo de la mujer. Buena parte de la opresión que sufren las mujeres en el mundo árabe o islámico no es sólo responsabilidad de la religión, sino de la construcción social, cultural y política en la que se encuentran inmersas las mujeres, al igual que en las sociedades occidentales u occidentalizadas. En ese sentido, la pregunta por el lugar de la mujer en el Islam o en los países árabes, pasa necesariamente por la comprensión histórico, cultural y política de la región, de sus países y de las poblaciones islamistas diseminadas por el mundo. [7] En las actuales condiciones económicas y sociales en el contexto de la globalización que ha implicado la transformación de los roles tradicionales de hombres y mujeres, tanto en los países, así como a nivel mundial, nos obliga a repensar las relaciones entre las sociedades desde una perspectiva sexuada distinta a la que se basaba en los universales masculinos.
La colonización devaluó el trabajo de las mujeres todavía más que los sistemas patriarcales: por un lado, por la pérdida de prestigio del trabajo manual en general con la llegada de los conocimientos técnicos y en especial por la devaluación del trabajo doméstico dentro del mundo capitalista.
Después de todo, aunque muchos hombres árabes y casi todos los turistas tienen una imagen romántica de la mujer árabe, su vida real no se parece en nada a Las mil y una noches . La mayoría de las mujeres árabes realizan gran cantidad de trabajos esenciales, pero a menudo no reconocidos, como tejer alfombras, montar collares, trenzar cuero y coser, además de trabajar en la agricultura, en la masiva administración burocrática, en la industria ligera y por supuesto en el sector de servicios, además de limpiar, cocinar y cuidar de los niños. [8] Sin lugar a dudas la colonización devaluó el trabajo de las mujeres todavía más que los sistemas patriarcales: por un lado, por la pérdida de prestigio del trabajo manual en general con la llegada de los conocimientos técnicos y en especial por la devaluación del trabajo doméstico dentro del mundo capitalista, que no lo considera como un trabajo productivo y ni siquiera lo incluye en los balances nacionales.
La creación de naciones independientes ha sido un factor importante a la hora de elevar las expectativas de las mujeres, a pesar de traicionarlas muchas veces y con trágicas consecuencias. La mujer actual de África del Norte sueña con obtener un empleo fijo en alguna institución estatal, un salario y una seguridad social que cubra la asistencia médica y la jubilación. Las mujeres ya no miran al hombre para su sustento, sino al Estado. Aunque quizás tampoco sea lo ideal, por lo menos es un paso para mejorar, una liberación de la tradición. En el caso de las mujeres marroquíes por ejemplo, estas participan activamente en el proceso de urbanización. Abandonan las áreas rurales en una proporción comparable a la migración masculina, en busca de una vida mejor en las ciudades árabes, así como en las europeas. [9]
Por tanto, la gran diversidad debe considerarse, así como los procesos particulares de cada lugar, lo que hace que la realidad de las mujeres sea también distintiva entre si.
Quiero terminar con otra frase de Nawal Al Saadawi: Hay muchos tipos de velo. El velo religioso que empezó con el judaísmo, se extendió a la cristiandad y después al Islam. Después está el velo de la mente, que se ocupan de poner los medios de comunicación y los periodistas para que la gente no sepa lo que pasa. El tercer velo, que yo llamo el velo posmoderno, es el maquillaje. El más serio es el velo de la mente. Yo estoy en contra de todos los velos.
1. Nawal Al Saadawi , "El maquillaje es el velo occidental" Entrevista de Lluis Amiguet, Diario La Vanguardia, Barcelona, mayo 2005.
2. Eva Máñez, El velo, el etnocentrismo y el feminismo. En www.migrantesenlinea.org/imagesFTP/
3. Nadia Naïr “Multiculturalidad y principio de igualdad: las mujeres musulmanas en los países europeos”. Jornadas sobre “Multiculturalidad y Extranjería” - Universidad del País Vasco- Abril 2002
4. Ignacio Ramonet, Stratégies de la faim. Le Monde Diplomatique, Francia Noviembre 1998
5. Fondo de Población de Naciones Unidas, UNFPA, Estado de la Población Mundial 2006 Hacia la esperanza: Las mujeres y la migración internacional
6. Alain Gresh,. Islamophobie. Le Monde Diplomatique, Francia Novembre 2001
7. Barnier, Hélène. Percepciones sobre el Mundo Árabe. En www.fuhem.es/cip/educa/art2.htm
8. Fatima Mernissi, Feminismos y Arabes, en http://www.mediterraneas.org/article.php3?id_article=221
9. Ídem.
* Historiadora, Académica del Centro de Estudios de Género y Cultura en América Latina de la Universidad de Chile.